miércoles, 11 de julio de 2012

EL RIO DE LA VIDA

Volvemos a las andadas chapoteando entre charcas. 
Mal año para estas lides, todo está seco y queda poca agua en los arroyos. Donde otros años corría al menos algún hilito de agua, éste no corren más que piedras.  Aún así hemos dado con algunos rincones que se resisten a "la pertinaz".

 Con los expertos de la Agencia buscando una aguja en un pajar (o una exubia en un arroyo, que viene a ser igual de laborioso).


Esta vez no ha habido suerte, no hemos hallado ninguna de las especies protegidas (lo que no quiere decir que no las haya) la próxima temporada quizás...  El sitio promete.

Ahí les dejo una roja y una azul, había otras especies pero no se pusieron a tiro de camarita de bolsillo.






lunes, 2 de julio de 2012

CAMPIÑAS EN ESTÍO


 Leo "Trigo limpio" en el Blog de mi compañera y sin embargo amiga, relatando, como sólo ella sabe, una tarde entre trigales.

Me recuerda mis tiempos de campiñero por El Andévalo, con la bióloga de EGMASA, de charla de concienciación con los maquinistas a pie de cosechadora. Por aquellos años se repartian gorras y se compraban los trocitos que se dejaban sin cosechar, lo cual beneficiaba bastante tb a los cazadores que veían como "mágicamente" se multiplicaban las perdices y conejos... los agricultores encontraban menos ratones y topillos gracias al "control biológico" ejercido por los aguiluchos cenizos y la agricultura era una chispitica más sostenible.

Ahí fué donde aprendí que las extensas y aparentemente monótonas campiñas no tenían por qué ser un aburrido destierro para un "forestal".


Desgraciadamente, me temo, este tipo de programas sin cinta que cortar en inauguraciones a bombo y platillo y que se desarrollan lejos de la vista de cualquier ser humano sensato (que andará lejos de los calorines y secarrales de los campos de cereal en estas fechas) serán los primeros en sufrir la tijera, empezando por el chaval de La Agencia, que seguramente dará más tumbos que el baul de la Piquer, y le habrá echao horas y ganas a un trabajo precario. De las gorras y compensaciones por la pérdida de cosecha, ni hablamos, y del gasóil para que el Agente de la zona se pueda dar una vuelta localizando nidos... bueno, eso es ciencia ficción.

Pues si, es una satisfacción grande ver volar el mes que viene alguno de los pollos que se salvaron de la cosechadora gracias a que unos tipos de verde pasaron por ahí. 


Guardo como uno de mis mejores trofeos la réplica de Aguilucho Cenizo en fibra de pita que me regalaron por lo que es mi trabajo.