lunes, 28 de enero de 2013

AMANECE (que no es poco...)


Hoy quería subir una nueva entrada, inaugurar el año (más vale tarde...) y plantearme retomar este blog que anda despistado entre otros menesteres. 


Que mejor que comenzar con un amanecer. Un amanecer campero, silvestre, escuchando los sonido de una naturaleza que se despereza, los ecos de las aves, el rumor del viento, y el propio corazón de tan recogido que se encuentra uno. 



Sentir el frío en la cara y descubrir las perlas de rocío al agazaparse entre los juncos, en silencio, para no ahuyentar al sol naciente  ni el discurrir de los tiempos...



Ahí queda.