AIRE FRESCO Y HOJAS AMARILLAS
Contemplando esta escena en el tronco de un viejo almendro me vienen a la memoria primitiva recuerdos de hambres y fríos anunciados, de la necesidad de acumular reservas para el frío y áspero invierno que se acerca.
El pico picapinos que ha dado con esta despensa ha hecho bien su trabajo de empotrar las almendras en la rugosa corteza para abrirlas más cómodamente. Golpe a golpe ha tallado un receptáculo a medida donde engarzar esta joya alimenticia.
En respuesta a este estímulo, sumado al fresco en la cara y el crugir de las hojas en el suelo del quejigal, mi instinto me ha llevado a parapetarme en la cocina con unas cestas te regalos estacionales para entretenerme martilleando, con mucho peor estilo y prestancia que el pica pinos, pero con gran regocijo gustativo.
El plato de pasta con nueces y crema de queso azul va a ser pa cantarle algo...



2 comentarios:
Me pasé por aquí después de meses sin hacerlo... y me alegro de que hayas compartido momentos de las últimas semanas...
Un abrazo Capitán.
EEEEY! Yaguito! qué bueno que pasaste por acá!!
Otro abrazo, campeón!
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