QUERIDOS AMIGOS...
Era escuchar esta sintonía y dejar cualquier cosa que tuviera en tre manos para correr a tumbarme en la alfombra delante de la tele. Desde allí, en pijama ya, me quedaba embobado viendo bichos, y conmigo el resto de la familia, desde mi hermano chico hasta mi abuelo.
Silencio. La profunda voz y certero acento castellano de Félix nos hechizaba a todos con esa pasión que transmitía. Pasión por lo vivo, por la naturaleza. Esa voz y la música de Antón García Abril nos conducía desde el cuarto de estar hacia un mundo salvaje y a la vez cercano. Esas chovas que graznaban entre cortados de las sierras castellanoleonesas, eran las mismas que podía escuchar en Sierra Nevada el domingo y esos magníficos machos monteses o águilas reales que cómodamente contemplaba desde la alfombra podía, con mucha suerte, vislumbrarlos de lejos apenas a algunas horas de caminata desde casa.
Ese "quitarnos la venda" que nos impedía al gran público español de los 70 y 80 admirar la naturaleza por el mero hecho de observar lo vivo, lo bello, acercándolo hasta nuestros hogares, fué la gran contribución de Félix a un cambio de conciencia en nuestra sociedad de entonces.
También es, en parte, responsable de que yo ahora esté dónde estoy y escriba esto que estoy escribiendo.
Queridos Amigos de la Fauna Ibérica, ¡Buenas Noches!

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