martes, 8 de septiembre de 2009

EN LAS MANOS

   Entre quesos cantabroleoneses, vinos extremeños y otras viandas, botin de guerra de mi viaje por tierras norteñas, también hay sitio para otros alimentos, que no por ser propios del espíritu son menos necesarios.
   Y es que en la parada que realizamos en la capital Palentina, donde fuimos estupendamente agasajados por la familia de Yago, nuestro paseo mañanero por El Salón se tropezó con la Feria del Libro, y claro, después de tantos dias triscando montes y verdes prados pues a uno le pilló con hambre.
   Aún a riesgo de parecer monotemático me agencié 3 obras de Stefan Zweig, había oído buenos comentarios y tenía ganas de leer algo suyo.
   De primeras agarré sólo  

"Momentos estelares de la humanidad. 
Catorce miniaturas históricas"



Luego, el maestro librero (que éste lo era y de los de toda la vida) me recomendó otros dos:

"Novela de ajedrez"
que fué   devorado rápidamente. Delicioso.
y el tercero, que por su reducido y cómodo tamaño reservaré para el playeo y/o viaje:
"Mendel el de los libros"
 
Bueno,  ya por gula y a modo de postre un Pessoa:
"La hora del diablo"

Quien sabe si en preparación al próximo escaqueo a tierras lusas...
En fin, Buenas noches, sean felices y
LEAN
(por el bien de todos)
 

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Que bien nos alimentamos ein?! ;)

Pues te voy a pillar una cucharadita de Zweig, que me ha entrado por los ojos, a ver que tal llena...

Ro

Anónimo dijo...

Yo también tomaré una tacita. Ya acaba el verano y empieza el otoño y espero que pronto las lluvias hagan que las tardes de lectura sean aún más deliciosas.
Saborearé los Zweig, gracias por la receta.

Flan

Anónimo dijo...

Bueno, bueno, sois un culoveoculoquiero!
La verdad es que el "Momentos estelares.." me tiene enganchao, ¡qué manera de relatar historias de la historia! si parece una peli de aventuras de las buenas!
Acaso será eso precisamente: la aventura de la historia, la fascinación de lo humano.
Pues nada, que ustedes lo disfruten.
Jose Miguel.

Anónimo dijo...

A mi también, fui a la despensa y allí estaba. Lo que no sabía es que era un gran reserva.
La pena es que sólo son unos pocos momentos estelares porque yo creo que momentos en los que la humanidad pudo haber cambido de curso son tantos como estrellas, ahí sí.
Saludos

Flan

Jose Miguel dijo...

Malegro, de que le esté gustando!
Una muestra de la aleatoriedad del destino, de la importancia de decidir los pasos de nuestro camino sin dejarnos llevar por la corriente.
Be water, my friend!
(but be yourself)